En cuanto a los colores, los tonos lisos solían predominar en la ropa de trabajo. Las batas y los vestidos, en cambio, presentaban estampados florales y de cachemir (un diseño muy popular y a la moda). Las batas eran muy cómodas y acogedoras, especialmente las de franela. Tras el trabajo, a la mujer le esperaba una segunda jornada completa en casa: lavar la ropa, cocinar, planchar y limpiar, sin las comodidades modernas de lavadoras y ollas multifunción. Por lo tanto, la practicidad y la comodidad de la ropa de casa soviética merecen una calificación excelente. Los vestidos ligeros de verano recordaban en color a las batas, pero todo el mundo los usaba, así que esto no era sorprendente en la URSS.
Lo más difícil de encontrar en la URSS era ropa interior o medias de buena calidad. Estas prendas eran el sueño más preciado, aunque inalcanzable, de cualquier mujer soviética.