La educación física era una asignatura obligatoria en la escuela. Las excursiones escolares, que los octubristas, pioneros y miembros del Komsomol soviéticos solían realizar durante las vacaciones o los fines de semana, eran opcionales, pero muy apreciadas y siempre esperadas con ilusión. ¿Qué podía ser mejor que una divertida aventura con amigos? Quienes hayan participado en una de estas excursiones recuerdan con cariño las canciones alrededor de la fogata, la noche estrellada y las tiendas de campaña. Pero antes de detenerse y montar el campamento, les esperaba una marcha obligatoria con mochilas a cuestas. Un reto serio que ponía a prueba la resistencia y la determinación de cada participante. Esto formaba parte de la educación atlética de la generación más joven.
La promoción desempeñó un papel fundamental en la inculcación de habilidades útiles, un estilo de vida saludable y el amor por la educación física. Todos los niños de la URSS se sabían de memoria los nombres de los campeones, imitaban a sus favoritos, aspiraban a ser como ellos y empezaban a asistir a clubes y grupos del deporte en el que destacaba el campeón. Esto sucedió, por ejemplo, cuando multitudes de chicos se apuntaron a hockey para ser como Valery Kharlamov.
En la historia soviética, hubo numerosos casos de veneración a los campeones. Ser atleta era una actividad de moda y prestigiosa. Escuelas, universidades, instituciones y fábricas siempre contaban con sus propios líderes deportivos, quienes defendían el honor de sus equipos, tanto individualmente como en conjunto. A lo largo del año, se celebraban competiciones en todas las comunidades para determinar a los más fuertes entre escolares, estudiantes, trabajadores y veteranos. Por ejemplo, en pueblos pequeños, se podían organizar hasta varias docenas de equipos deportivos de diversas fábricas.
Las empresas equipaban completamente a sus representantes y premiaban a los ganadores con viajes o bonificaciones. Las fotos de los héroes y las historias de sus victorias se publicaban en placas conmemorativas y en los periódicos locales.
En la URSS, la educación deportiva y los hábitos saludables se inculcaban en la familia. Ejercicios matutinos, duchas de contraste, trote, ejercicios en barra, flexiones: esta sencilla y accesible lista de ejercicios era realizada por el padre y sus hijos. A menudo había un componente competitivo: "¿Quién puede hacer más flexiones o dominadas?". Muchos recuerdan con una sonrisa la carrera de relevos "Mamá, papá, yo: una familia feliz", en la que toda la familia se ponía sus zapatillas y uniformes deportivos y realizaba los ejercicios juntos.